IPv4 vs IPv6: Diferencias y ventajas
Todo lo que necesitas saber sobre las dos versiones del protocolo de Internet y por qué la transición a IPv6 es inevitable.
Todo lo que necesitas saber sobre las dos versiones del protocolo de Internet y por qué la transición a IPv6 es inevitable.
Cada dispositivo conectado a Internet necesita una dirección IP para comunicarse. Desde los inicios de Internet, el protocolo IPv4 ha sido el estándar que ha permitido esta comunicación. Sin embargo, el crecimiento exponencial de dispositivos conectados ha llevado al desarrollo de IPv6, una versión más moderna y potente del protocolo.
En este artículo te explicamos en profundidad qué es cada versión, cuáles son sus diferencias fundamentales y por qué la transición a IPv6 es uno de los cambios más importantes en la infraestructura de Internet.
IPv4 (Internet Protocol version 4) es la cuarta versión del protocolo de Internet y la primera en ser ampliamente desplegada. Fue definido en 1981 en el RFC 791 y ha sido la columna vertebral de Internet durante más de cuatro décadas.
Una dirección IPv4 tiene un formato que resulta familiar para la mayoría de los usuarios: cuatro números decimales separados por puntos, donde cada número va de 0 a 255. Por ejemplo:
Técnicamente, IPv4 utiliza 32 bits para representar cada dirección, lo que da un total de 2^32 = 4.294.967.296 direcciones posibles (aproximadamente 4.300 millones). Aunque parecía una cantidad enorme en los años 80, el número de dispositivos conectados a Internet ha superado con creces esta cifra.
IPv6 (Internet Protocol version 6) es la versión más reciente del protocolo de Internet, diseñada específicamente para resolver las limitaciones de IPv4. Fue estandarizado en 1998 (RFC 2460) y su adopción ha ido creciendo de forma constante.
Una dirección IPv6 es mucho más larga y utiliza notación hexadecimal: ocho grupos de cuatro dígitos hexadecimales separados por dos puntos. Por ejemplo:
IPv6 utiliza 128 bits, lo que proporciona un espacio de direcciones de 2^128 = aproximadamente 3,4 x 10^38 direcciones. Para ponerlo en perspectiva, eso es suficiente para asignar miles de millones de direcciones a cada estrella del universo observable.
| Característica | IPv4 | IPv6 |
|---|---|---|
| Longitud de dirección | 32 bits | 128 bits |
| Formato | Decimal con puntos (192.168.1.1) | Hexadecimal con dos puntos (2001:db8::1) |
| Direcciones disponibles | ~4.300 millones | ~3,4 x 10^38 |
| Tamaño de cabecera | Variable (20-60 bytes) | Fijo (40 bytes) |
| Seguridad (IPsec) | Opcional | Integrado |
| Autoconfiguración | DHCP necesario | SLAAC nativo |
| NAT | Muy utilizado | No necesario |
| Broadcast | Sí | No (usa multicast) |
| Fragmentación | En routers y emisor | Solo en el emisor |
La razón principal es sencilla: las direcciones IPv4 se han agotado. La IANA (Internet Assigned Numbers Authority) distribuyó los últimos bloques de direcciones IPv4 a los registros regionales en febrero de 2011. Desde entonces, los registros regionales han ido agotando sus propias reservas:
Actualmente, obtener nuevas direcciones IPv4 es extremadamente difícil y costoso. Las empresas compran y venden bloques de direcciones IPv4 en un mercado secundario, donde los precios superan los 50 dólares por dirección individual. Esta escasez hace que la migración a IPv6 sea no solo conveniente, sino inevitable.
NAT (Network Address Translation) es la tecnología que ha permitido que IPv4 sobreviva mucho más allá de su vida útil prevista. NAT permite que múltiples dispositivos en una red local compartan una única dirección IP pública.
Cuando usas Internet en casa, todos tus dispositivos (ordenador, móvil, tablet) tienen direcciones IP privadas (como 192.168.1.x), pero todos comparten la misma IP pública asignada por tu ISP. Tu router traduce las direcciones privadas a la dirección pública y viceversa.
Aunque NAT ha sido una solución eficaz, tiene limitaciones: dificulta las conexiones directas entre dispositivos (lo que afecta a juegos en línea, videollamadas y aplicaciones P2P) y añade complejidad a la configuración de red. Con IPv6, NAT ya no es necesario porque hay suficientes direcciones para que cada dispositivo tenga su propia IP pública.
La adopción de IPv6 varía significativamente según la región y el proveedor de Internet. A nivel global, algunos datos destacados:
La mayoría de los sistemas operativos modernos (Windows, macOS, Linux, iOS, Android) soportan IPv6 de forma nativa y lo tienen habilitado por defecto. Los principales sitios web y servicios en línea ya son accesibles a través de IPv6.
Para comprobar si tu conexión a Internet soporta IPv6, puedes seguir estos pasos:
Muchos proveedores ofrecen lo que se llama dual stack, que significa que tu conexión soporta tanto IPv4 como IPv6 simultáneamente. Esto permite una transición gradual sin perder compatibilidad con servicios que solo usan IPv4.
IPv6 no es el futuro de Internet, sino su presente. Aunque IPv4 sigue siendo ampliamente utilizado gracias a tecnologías como NAT, la transición a IPv6 es un proceso inevitable y ya está en marcha. IPv6 ofrece un espacio de direcciones prácticamente infinito, mejor seguridad, enrutamiento más eficiente y una configuración más sencilla.
Si quieres saber más sobre cómo funcionan las direcciones IP en general, consulta nuestro artículo sobre qué es una dirección IP. Y si te preocupa tu privacidad en línea, aprende cómo ocultar tu dirección IP para navegar de forma más segura.